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La economía china creció 6.9% en el segundo trimestre del año, más de lo esperado, pero las autoridades advirtieron que la segunda economía mundial sigue enfrentándose a riesgos internos y externos.

La cifra de crecimiento es la misma que en el primer trimestre del 2017, indicó la oficina de la estadísticas, pero mejor que en 6.8% que auguraban los analistas.

“La economía nacional ha mantenido el impulso de un desarrollo constante y robusto en la primera mitad del 2017, creando una base sólida para alcanzar el objetivo anual y un mejor resultado”, dijo el portavoz de la oficina, Xing Zhihong.

“Sin embargo, tenemos que ser conscientes de que todavía hay muchos factores inestables e inciertos en el exterior y contradicciones estructurales importantes en casa”, añadió.

Durante años, la economía china ha crecido gracias a enormes inversiones en infraestructuras, alimentada por la deuda y al sector inmobiliario, pero el temor a una crisis financiera ha hecho cambiar de rumbo al gobierno.

El viernes, la agencia de calificación Fitch Ratings advirtió que la enorme deuda china podría provocar “choques económicos y financieros”, aunque decidió mantener su nota “A+” para la deuda del país.

La advertencia de Fitch llega tras otra similar de Moody’s, que en mayo decidió rebajar la nota de China por primera vez en casi tres décadas por el temor al peso de su deuda y al freno en su crecimiento.

En una reciente conferencia financiera en la que el gobierno suele fijar sus prioridades, el presidente Xi Jinping pidió reforzar la legislación para evitar el riesgo financiero.

Xi aseguró que el gobierno seguiría aplicando una economía monetaria prudente y reduciendo la influencia de las empresas públicas.

Según el economista Raymond Yeung, de la consultora ANZ, la conferencia demuestra que las autoridades están dispuestas a intensificar su regulación financiera a un nivel “sin precedentes, pero con un sistema mucho más centralizado y mucho más poderoso”.

“La reducción de la deuda se convertirá en una consideración importante en la política monetaria”, prevé Yeung en una nota, aunque no se espera un estrechamiento monetario en lo inmediato.

Los analistas prevén que el gobierno siga restringiendo la compra de propiedades y el préstamo de los bancos en los próximos meses.

En el 2016, el Producto Interior Bruto (PIB) chino creció 6.7%, su nivel más bajo en casi 25 años, y para este año Pekín ha rebajado sus previsiones hasta 6.5 por ciento.

El presidente Xi Jinping dijo que el país acelerará la apertura del mercado y despejará los obstáculos administrativos para alentar la inversión extranjera, además de activar con mayor rapidez la regulación financiera que permita eliminar los riesgos locales.

Pekín debería acelerar el ritmo para eliminar las restricciones al capital extranjero en áreas como productos para bebés, cuidado de ancianos, diseño arquitectónico, contabilidad, auditoría, logística y comercio electrónico, dijo Xi al grupo que supervisa las políticas económicas en el Partido Comunista durante un encuentro habitual, según reportó la radio estatal.

“Necesitamos seguir utilizando la inversión extranjera para impulsar más reformas del lado de la oferta y elevar nuestra economía para que alcance el ritmo de la innovación mundial”, expresó Xi.

“Debemos avanzar más rápido en la apertura del mercado en las áreas en las que protege los derechos de los consumidores, aumentar la competencia y ahuyentar los riesgos financieros”, agregó.

Las empresas extranjeras se quejan desde hace mucho tiempo de la prohibición china a ingresar en sectores estratégicamente importantes y del requisito de que tengan una participación minoritaria bajo la forma de un emprendimiento conjunto con firmas locales en los sectores en los que se les permite entrar.

 

Fuente: EL ECONOMISTA