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Las modificaciones se concentran en los temas de protección al medio ambiente, protección de datos para medicamentos biológicos, protección de derechos laborales, vigilancia del cumplimiento de las disciplinas y reforzamiento de algunas reglas de origen en favor de la región. Estos últimos puntos son los más relevantes.

En las leyes laborales las reglas de origen, el acuerdo quedó en elevar a 70% el contenido regional de acero en las exportaciones industriales para dentro de 7 años y revisar en diez años la regla para el aluminio. Esta modificación se suma a las restricciones ya previamente incluidas en el TMEC de regla de origen regional para el 70% de los automóviles y partes y el requisito de que el 40% del empleo incluido en las exportaciones del sector (autos y partes) se pague a 16 dólares la hora.

Por el lado de la protección de propiedad intelectual de los medicamentos biológicos México se beneficia ya que se elimina la protección de las patentes por 10 años como estaba en la versión previa del TMEC.

Es claro que México ha tenido que ceder un terreno considerable para que Estados Unidos ratifique el TMEC, pero debe reiterarse que el riesgo de no hacerlo era enorme para la economía. En ese sentido, cabe insistir en que la aprobación del (nuevo) TMEC es una buena noticia para el país.

Sin embargo, para recuperar el crecimiento y elevar los estándares de vida en el mediano y largo plazos se necesita más.

La lección aprendida es la necesidad trabajar en los factores que en el pasado limitaron un mejor desempeño de economía, aún con un acuerdo comercial novedoso y hasta icónico en su momento. Pero es claro que un tratado comercial con dos economías mucho más avanzadas, si bien genera múltiples beneficios para el país -como sin duda fue en los últimos 25 años- no basta por sí mismo para liberar a la economía de los obstáculos y frenos que detienen su crecimiento sostenible y la inclusión de todos los sectores sociales en el progreso. Hasta hoy la mayoría de las decisiones tomadas por el nuevo gobierno no parecen apuntar en esa dirección, pero la oportunidad de echar a andar políticas para elevar la productividad y la inclusión y reducir los costos de la economía se presenta ahora.

México

La actividad productiva del país continuó debilitándose a finales del año. Las cifras del INEGI indican que en octubre la producción industrial se contrajo 1.1% respecto al mes previo, respondiendo principalmente a la caída de 2.1% en la actividad manufacturera que fue su mayor descenso en los últimos 18 meses. La construcción, otro sector que tiene una importante incidencia en la actividad industrial, cayó a una tasa mensual de 1.3%. Con estos resultados, en octubre la actividad industrial registró una caída anual de 2.8%, acumulando 13 meses consecutivos con variaciones negativas. La minería también se mantuvo a la baja al reportar una caída anual de 2.1%, respondiendo a la caída en la extracción de crudo. La construcción se contrajo 8.9% y sumó 9 meses a la baja. La manufacturo tuvo una caída anual de 1.2%, su segunda consecutiva.

CENTRO DE ESTUDIOS ECONÓMICOS DEL SECTOR PRIVADO “CEESP”