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A cinco semanas desde la elección presidencial y a cuatro meses de iniciar la nueva administración federal, los principales e históricos corifeos del nuevo modelo de país comienzan a tirar la toalla de la esperanza, dejando ver a los mexicanos que creyeron en el “cambio”, que se trata del más tradicional gatopardismo del poder. Bueno, al menos así ya lo advierten de propia voz.

El internacionalista Lorenzo Meyer reveló las características futuras de la próxima administración federal: Andrés Manuel López Obrador, no resolverá los problemas del país como la inseguridad y la corrupción.

“Espero que haya una mayor sensibilidad, mayor atención. Pero no va a resolver ninguno de los problemas. No puede. En la intención es donde está el meollo de su política. En que lo intente y la sociedad mexicana entienda que lo intenta”.

¿Qué golpe tendría que dar el nuevo gobierno para decir que ellos son diferentes a sus antecesores?

Yo creo que Andrés Manuel busca desde hace tiempo: que el mexicano común y corriente sienta que este gobierno es suyo.

Estas declaraciones de incapacidad, imposibilidad y de rehuir a la responsabilidad futura son un giro de 180 grados, que contrastan con las que profirió el mismo Meyer y otros intelectuales orgánicos integrantes del Observatorio Ciudadano de Coyoacán, quienes una semana antes de la elección presidencial, afirmaron que “lejos de ver por el país y ejercer la soberanía, los gobiernos del PRI y del PAN favorecieron la desnacionalización y la acumulación privada de riqueza con su cauda de despojo y empobrecimiento.

Sí, este Observatorio Ciudadano de Coyoacán llamó a votar por el Proyecto Alternativo de Nación para el “cambio verdadero” y terminar con la corrupción, impunidad y violencia que nos aqueja. Enrique Semo fue particularmente explícito al señalar: “El movimiento que nos reúne aquí tiene el nombre de Juntos Haremos Historia. Por primera vez, desde Lázaro Cárdenas tendremos un gobierno de izquierda… Haremos historia nacionalmente, y también continentalmente”.

Pero hoy, uno de los integrantes más connotados de ese movimiento dice “espero que haya una mayor sensibilidad, mayor atención. Pero no va a resolver ninguno de los problemas. No puede” y “en la intención es donde está el meollo de su política. En que lo intente y la sociedad mexicana entienda que lo intenta”. Es decir, el mensaje es directo, conciso, puro: usted mexicano, no se inquiete, no moleste y vaya entendiendo que lo importante es el intento, tratar, tener el ánimo de hacer algo, procurar, pretender, creer que se puede, porque ya está advertido… no se va a poder.

Advertir que el próximo gobierno no podrá resolver los problemas nacionales, y peor aún, señalarlo en un momento en el que todavía no ejerce el poder público no tiene parangón en la historia moderna del país. Es, sin duda, un hito, un hecho clave y fundamental en el contexto de la democracia nacional. Repetimos, estas contradicciones endógenas no envían un mensaje claro de certidumbre al inversionista nacional e internacional; no abonan a la confianza pedida a los sectores nacionales; no ayudan a consolidar la creencia de que el modelo de la democracia llevó a los mejores al gobierno para el logro del bien común. Pero recuerde que lo importante, para el Dr. Meyer es que “en la intención es donde está el meollo de su política. En que lo intente y la sociedad mexicana entienda que lo intenta”.

Y esto último, no fue lo que le ofertaron al país.

Fuente: Centro de Estudios Económicos del Sector Privado, “CEESP”