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Panorama General

Con una consulta plagada de inconsistencias, sin representatividad, parcial y sin posibilidad de ser vinculatoria, era de esperar que los resultados dieran por ganadora la propuesta de cancelar la construcción del aeropuerto de Texcoco, un proyecto sumamente complejo que se estudió por más de 20 años, por la propuesta alterna del nuevo gobierno que implica el reacondicionamiento del aeropuerto actual de la Ciudad de México, la construcción de dos pistas en el aeropuerto de Santa Lucía y la reactivación del aeropuerto de Toluca, pero que hasta ahora no existe proyecto definitivo que avale su viabilidad.

No obstante, si el pueblo es sabio, los mercados pueden serlo más, ya que no solo consideran el resultado inmediato, sino que reflejan la percepción de mediano y largo plazos.

Desde antes de dicha consulta, se percibieron presiones en el riesgo país ante la incertidumbre sobre las políticas económicas, la calificadora Fitch Ratings de modificar de estable a negativo el perfil de la deuda de Pemex respuesta a la intención del próximo gobierno de modificar la estrategia comercial de la empresa petrolera.

Se anuncia que se cancelará el proyecto del nuevo aeropuerto de Texcoco, lo que incrementó la incertidumbre y puso en duda la fortaleza del estado de derecho y el respeto a las reglas del juego en el país, Moody’s en el que baja la calificación a los bonos del nuevo aeropuerto de Baa1 a Baa3, solo un escalón arriba del grado especulativo.

La incertidumbre y la preocupación por las acciones del nuevo gobierno siguieron aumentando, calificadora Fitch Ratings anunció un cambio en la calificación de la deuda soberana de México de estable a negativa.

Los efectos en conjunto de esta coyuntura se reflejaron en un aumento de cerca de 35 puntos base en las tasas de interés, así como una constante depreciación del tipo de cambio que lo ha llevado a superar los 20 pesos por dólar, generando presiones en las finanzas públicas del país, reduciendo el margen de maniobra para cumplir los objetivos planteados.

El aumento de las tasas de interés podría presionar al alza el costo financiero del sector público en cerca de 7 mil millones de pesos, además de que la depreciación de 2.7% en el tipo de cambio, del 24 de octubre al 1 de noviembre, eleva el valor del saldo de la deuda externa del sector público en poco más de 100 mil millones de pesos.

La depreciación del tipo de cambio puede incidir en los niveles de inflación y por ende en el poder adquisitivo de las familias afectando el consumo y el ritmo de crecimiento de la economía.

Todo esto, adicional a los costos económicos que implica la cancelación de la construcción del nuevo aeropuerto en Texcoco e instrumentar el nuevo proyecto en Santa Lucía, Toluca y el AICM, que tendrá que ser cubierto por el gobierno federal.

Hay otros temas que comienzan a mencionarse y pueden agudizar la incertidumbre sobre la evolución de nuestro país. Atentar contra la democracia podría ser un tema, existe la intención de modificar el artículo 35 constitucional que busca relajar las limitantes para llevar a cabo consultas populares; más preocupante es la intención de modificar el mandato del Banco de México, de tal manera que se incluya el empleo y el crecimiento como objetivos del banco central, así como la obligación de financiar proyectos del gobierno federal.

México

En octubre el indicador de confianza del sector manufacturero reportó una disminución mensual de 0.1 puntos, mientras que el indicador del sector comercio se redujo en 0.3 puntos y el de la actividad de la construcción 0.2 puntos.

INEGI dio a conocer su estimación oportuna sobre el comportamiento del Producto Interno Bruto (PIB) en el tercer trimestre del año, las tres actividades que integran al PIB mostraron avances, resaltando el incremento de 0.8% tanto en las actividades terciarias como primarias, mientras que las secundarias mostraron un avance de 0.5%.

CENTRO DE ESTUDIOS ECONÓMICOS DEL SECTOR PRIVADO “CEESP”