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El pasado 2 de noviembre de 2017, el Presidente de los Estados Unidos de América (EUA), Donald Trump, presentó ante la Cámara de Representantes del Congreso de su país, la iniciativa de reforma fiscal más ambiciosa y relevante que se haya visto en los últimos 30 años, destaca una baja significativa en las tasas del impuesto sobre la renta corporativo y personal , así como propuestas de reducciones paulatinas y hasta la abrogación del impuesto sobre herencias y el denominado “Generation Skiping Transfer Tax (GST por su siglas en Inglés), así como una reducción en la tasa del “Gift Tax” o impuestos sobre donaciones.

En términos generales se plantean reducciones en impuestos y en recaudación de US$1.487 trillones de dólares.

Cabe mencionar que dicha disminución en la recaudación que se espera generará la reforma fiscal estadounidense se verá compensada con US$1.5 trillones de dólares que se dejarán de erogar por parte del Gobierno por la reforma laboral que va de la mano, principalmente con la eliminación de los programas de asistencia y seguridad social que se habían implementado en 2010 por el presidente Barak Obama.

En cuanto a las reformas para empresas, se propone reducir la tasa general corporativa del impuesto a los ingresos, cuyo equivalente es el impuesto sobre la renta en México, de un actual 35% a una tasa del 20%, misma que se plantea entre en vigor a partir del 2018. Asimismo, se disminuye de un 39.6% a un 25%, la tasa del impuesto sobre la renta para aquellos contribuyentes que perciban ingresos a través de entidades, que para fines fiscales en los EUA se consideren transparentes.

De la mano con esta reducción en las tasas del impuesto sobre la renta para empresas, se limitaron y se eliminaron algunos beneficios que se contenían en la ley, tales como deducciones inmediatas de activos fijos nuevos y usados, limitaciones para la deducción de intereses hasta por el 30% de la utilidad fiscal antes de impuestos, abrogación del impuesto mínimo alternativo, limitación de la amortización de pérdidas fiscales al 90% de la utilidad fiscal pero con plazo ilimitado, permitiendo ahora también actualizar dichas pérdidas por inflación, entre otras medidas para reducir estímulos y beneficios fiscales.

También para empresas, destaca en el ámbito internacional una de las propuestas más importantes, relativa a establecer un régimen de tributación territorial, encaminado a gravar con el impuesto sobre la renta únicamente las utilidades generadas en los EUA y no las generadas de fuente mundial, incorporándose un mecanismo para pagar un impuesto único sobre las utilidades generadas fuera del país antes de la entrada en vigor de la reforma y que no hubieran sido repatriadas, equivalente a un 12% para el caso de efectivo y un 5% para el caso de otros bienes

En este sentido, analistas han concluido que un impuesto de repatriación del 12%, incentivaría que las empresas con dinero en el extranjero regresaran a los EUA, estimándose que alrededor de US$2.5 billones de dólares en efectivo se encuentran hoy en el extranjero y que alrededor del 50% de este dinero volvería a casa y se utilizaría para ser invertido en acciones de empresas de dicho país.

Resulta claro que, como resultado de una reforma de esta naturaleza, el principal objetivo es incentivar la inversión de capitales en los EUA, así como evitar que la industria y las empresas estadounidenses busquen invertir fuera del país, al tener un incentivo realmente interesante para mantener y establecer sus negocios en los EUA.

Hablando particularmente de nuestro país, esta nueva reforma restará en forma importante competitividad a México en materia de atracción de inversión de los EUA y de otros países, a no ser que, ante la eminente aprobación de esta reforma, nuestro Gobierno reaccione para modificar también nuestro sistema tributario.

De lo contrario, estaremos destinados y tendremos que asumir el costo económico que representará la salida de capitales estadounidenses de nuestro país, y probablemente de muchos otros países también, pues no perdamos de vista que además del incentivo fiscal, uno de los factores más relevantes para decidir invertir en un país extranjero, es siempre la evaluación del riesgo país.

 

Fuente: Grant Thornton México