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“Cuando en este país todo se hacía mal, crecíamos del 6 al 7 por ciento. Hoy que todo se hace bien, cuando crecemos al 3 por ciento, hay fiesta en casa”. Antonio Gazol.

Antonio Gazol Sánchez, catedrático de la UNAM y experto en economía internacional.

Fuente: El Semanario

 

Pareciera que la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos vino a desestabilizar la economía mexicana, pero no es así. Las políticas e iniciativas del magnate republicano sólo vinieron a remover las aguas y mostrar el empantanamiento en el que se encuentra el comercio internacional de México.

Si bien el culpable de llevar a revisión el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) es Donald Trump, el riesgo de la derogación del acuerdo muestra la vulnerabilidad de la economía mexicana y destapa los errores que por décadas México ha cometido.

El panorama catastrófico que se vislumbra para la economía del país ante un escenario en donde desaparece el TLCAN, tiene un origen y México es el gran culpable.

En entrevista con El Semanario, Antonio Gazol Sánchez, catedrático de la UNAM y experto en economía internacional, destacó que la economía no ha registrado los beneficios que prometió un acuerdo comercial como el TLCAN y adjudica el resultado a la falta de política industrial en México y la inadecuación al modelo.

El problema está en el cambio, de cómo no supimos cambiar lo que llaman el modelo, de una economía protegida a una economía más abierta y ese es el precio que estamos pagando,” señaló el subdirector de Planeación de la Universidad Nacional Autónoma de México.

La media de crecimiento desde los años 80 a la fecha está en el 2.0 y 2.5 por ciento, tasa muy por debajo de lo registrado en la época de los 40, cuándo México crecía al 6 ó 7 por ciento. Sin embargo, esto no se traduce en que el país deba regresar a las políticas proteccionistas y a la sustitución de importaciones que rigió la economía en ese tiempo, pero si hace un llamado a reflexionar en los errores cometidos y los hechos por corregir.

“Cuando en este país todo se hacía mal, crecíamos  del 6 al 7 por ciento. Hoy que todo se hace bien, cuando crecemos al 3 por ciento, hay fiesta en casa”, destacó Antonio Gazol.

Un error recurrente es considerar que México abrió su economía cuando ingresó al Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT, por sus siglas en inglés)  en 1986. Gazol Sánchez aclara que debido a que el país había abierto su economía, fue que se concretó su entrada al GATT, acto con lo que se formalizó una economía abierta en México.

Desde su apertura comercial México cometió una serie de errores que están surtiendo efecto y en 2017 los resultados se exponencían ante el riesgo de la desaparición del TLCAN.

Los errores

México creyó que abrir su economía pondría solución a distintas adversidades a las que se enfrentaba; sin embargo, mantuvo una distinta orientación de la política económica en donde dejó de lado el fortalecimiento de su economía interna y la creación de cadenas productivas domésticas.

“Todavía seguimos padeciendo la lamentable frase de un exfuncionario que dijo: `la mejor política industrial es la que no existe´. Si por Política Industrial se entiende como proteccionismo es que somos ignorantes”.

La falta de política industrial en México resultó en una ausencia de cadenas productivas en la economía interna, dejando al TLCAN sin efecto positivo para el país, más allá del incremento de las exportaciones.

Otro gran error de México ha sido el destino de su comercio exterior, algo particularmente grave que ha contribuido a la mayor concentración geográfica del comercio mexicano. “No se trata de no aprovechar la vecindad con un mercado tan importante como el estadounidense, pero de ahí a concentrar todo o casi todo en un solo mercado, va contra cualquier lógica.”

“Un empresario medianamente informado y responsable, sabe que parte de su éxito depende de la diversificación del riesgo.”

México no fue mejor después del TLCAN

En el gobierno de Salinas de Gortari, se presentó al TLCAN como el mecanismo que iba a impulsar la actividad económica y llevar a México a niveles óptimos de crecimiento, además se dijo que “con el TLCAN exportaremos mercancías y no personas. Ocurre que exportamos mercancías y personas.”

Para Antonio Gazol, el gran “pecado” del TLCAN es que no cumplió con esa meta. “Seguimos con esos mediocres crecimientos del 2 y 2.5 por ciento, cuando bien nos va. Ese es el efecto del TLCAN, lo demás es literatura barata.”

“(A México) le fue muy cómodo la cercanía con Estados Unidos. Y si, México exporta mucho más que antes del TLCAN, pero para exportar un dólar tiene que importar 60 ó 70 centavos. El contenido importación de lo que se exporta a crecido enormemente. No se ha hecho nada para integrar cadenas productivas internas,” indicó Gazol Sánches, académico de la Facultad de Economía de la UNAM.

Si bien los efectos del TLCAN a la economía mexicana no fueron los esperados, el problema no es culpa del acuerdo, sino la falta de aprovechamiento de los beneficios con una política industrial y comercial que fuera más allá de la simple suscripción de tratados, una serie de estímulos para mejorar la credibilidad y confianza de la iniciativa privada.

Las consecuencias

La dependencia económica de México con Estados Unidos por la concentración geográfica de sus exportaciones, llevó a la renegociación del TLCAN a crear una atmósfera de incertidumbre afectando el comportamiento de toda la economía en su conjunto.

“El hecho de que desaparezca el tratado o cambie radicalmente en contra de los intereses mexicanos, genera incertidumbre e inquietud y entonces piensan que viene una debacle.”

De terminar el TLCAN, “el efecto de un proceso especulativo sería muy grave, muchos inversionistas retendría inversión, habría menos empleo, desequilibrios internos muy serios.” Una recesión de tamaño tal, que México no sería capaz de enfrentar.

¿La solución? La realidad es que el tiempo no se puede retroceder y lo que no se hizo en 23 años no se puede remediar hoy.

“Ya tardaron mucho en hacer el plan B, ese es el problema. México ya está tarde. La política debía de haber sido orientada a diversificar la política exterior.”

“Yo mañana empezaría a exportar a otros países a depender menos de Estados Unidos.

Fuente: El Semanario